Sab 19 dic 2009
LINYERA SOY
Publicado por Don Dionisio under Sociedá
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Alguna gente se confunde y cree que croto es lo mesmo que linyera. No, croto es el trabajador golondrina que va de cosecha en cosecha; el linyera no tiene un trabajo ni un destino definidos. Otros creen que los linyera son mendigo. Error mi amigo: el linyera le va acetar si usté le da, pero no hace del pedir una profesión. También se ha identificao al linyera con el ciruja, o más modernamente, con el cartonero, esa gente que se gana la vida reciclando y algunos hasta progresan, como Horacio Acavallo; el linyera no tiene aspiraciones de progresar ni se queda mucho en ningún lao. Por último, hay quien cree que los linyera son homeless; no señor, el homeless ha perdido su casa mientras que el linyera ha elegido no tener casa.
N’el siglo pasado era común verlos caminando por la vía del tren (porque era la parte más alta del campo, la menos embarrada), yevando su monito, ese paquete atao un palo en el que tranportaban sus pocas cosas: un jarrito, una muda de ropa, una petaquita de licor, un mate, a vece un libro. En una época abundaban entre eyos los anarquista. Y se han ido estinguiendo junto con el anarquismo, mire qué casualidá. Ya parecían estinguido pa’ siempre como los dinosaurio y en de repente han regresao del modo más inesperao: en vez de atravesar los campos ajeno, ahura surcan el ciberespacio.
Cuando recién ha empezao la interné, si bien era de aceso grati, había que tener plata. Un abono de aceso telefónico costaba unos cien dólars por mes. Esa cuenta venía con una casiya de email. Una solita. Ansí que si en una casa había dos, tres, cuatro persona, compartían la casiya. La otra era pagar casiyas estra, maomeno diez dólars más por cada una. Además había que tener la computadora en casa, y en la computadora había que tener intalao el programa adecuado pa’ leer el mail.
Ansí como no todos pueden pagar un taxi pero muchos pueden pagar un coletivo, una estudeante de Londre (Inglaterra, no Catamarca) se le ha ocurrido abrir un negocio con muchas computadora conetadas a interné. Los cliente venían y pagaban por el tiempo de uso. Y pa’ redondear ingreso, Eva Pascoe (que ansí se yama la ex estudeante) les ofrecía servicio de cafetería. Ansí ha nacido en 1994 el primer cybercafé y pronto el modelo de negocio se ha extendido a todo el mundo. El nombre de este primer cyber es una maraviya de creatividá: Cyberia.
En 1996 unos changos yamaos Sabeer Bhatia y Jack Smith han inventao algo revolucionario: un servicio de correo eletrónico que no necitaba programa específico pa’ leerse. Se podía leer dende el navegador de páginas web, y por eso hoy se lo conoce como webmail. Pero la novedá no terminaba ayí: cualquier persona, enyenando un simple formulario eletrónico, podía tener su propia casiya de correo personal gratis. A este servicio lo han bautizao Hotmail y pa’ ponerlo a andar han pedido un préstamo de algunos miles de dólars. Un año más tarde el ésito de Hotmail era tan mostroso que Microsof les ha puesto un camión con plata en la puerta y un contrato de venta en la mano. ¿La cifra? dicen que 400 miyone. Hoy día esisten mile de proveedores de webmail grati, tanto que a nadie le entra en la cabeza pagar por una casiya de mail. Pero Hotmail ha sido el primero y la güeya que ha dejao es muy profunda. Se me ocurre que dende que cada persona ya no comparte su casiya, los mensaje han empezao a ser más íntimo, más estenso. En fin, ha cambial la calidá de la comunicación.
Endespué de navegar la WWW y el correo eletrónico, el tercer servicio más utilizao de la interné es el chat. Ante había que tener un programa especial pa’ chatear, ponerlo en marcha, conetarlo a un servidor y tecliar comando medio inentendible, como “/dcc send”, “/join <#canalargentina>”, y todo ansí. Hasta que en 1996 ha aparecido el programa ICQ, que permitía chatear dos o más persona, con una interfase gráfica fácil de entender aún pa’ los no entendido. ICQ ha yegao a tener 50 miyone de usuario y entuavía funciona. AOL, la principal empresa de interné de los Estado Sunido, la ha comprao en 1998 a sus dueño, una empresita de sofguaré de Israel yamada Mirabilis. Dicen que también por unos 400 miyone. Pero no ha sido tan güen negocio: pronto han empezao a aparecer docenas de otros programa similare y la competencia ha sido feroz. Casi todos aqueyos programa han desaparecido sin pena ni gloria, y han sobrevidido unos poco: MSN messenger, Yahoo messenger, alguno recién yegao como el Google Talk, y otros que en la Argentina son ilustre desconocido. como AIM o Buddy talk. La macana es que cada uno usa un protocolo y una red de servidores diferente, y no se entienden entre sí. Pero últimamente han empezao a salir programa que manejan más de un protocolo, aunque siempre de a uno a la vez. Todos estos problema se han superao cuando han surgido servicios como Meebo, que es un sitio web donde uno puede registrarse y aceder simultañamente a todas sus cuentas de chat sin necidá de un programa específico.
Y ansí yegamo hasta el día de hoy, en el que además tenemo a disposición suites ofimática que funcionan dentro de un navegador (la más conocida es Google Docs pero también esisten Zoho o Acrobat.com). Todos permiten crear, editar y almacenar documentos sin necidá de otros programas. Ansí que el 99% de lo que la gente hace en la computadora se puede hacer en un cyber, sin siquiera tener computadora y mucho menos programas carísimos instalaos.
Se calcula que hay en la Argentina unos 20 miyone de usuarios de interné. Y que esisten unas 3.600.000 conesiones. A un promedio de cuatro personas por conesión, nos da 14.200.000 de internautas. O sea hay casi 6 miyone de personas que deambulan por el cyberespacio sin pagar abono, sin atarse a sofguaré alguno y muchos de eyos sin siquiera endeudarse con Garbrino pa’ comprar una computadora. Andan a lo sumo con un pendrive donde guardan sus archivo, el equivalente eletrónico del monito. Les da lo mesmo entrar a la interné acá o en Finlandia. Usan las computadora de la escuela, de la facultá, del trabajo o de un cyber. A esta facilidá de conetarse en cualquier parte, de aceder a los archivo en cualquier lugar, algunos lo yaman “computing cloud”, computación en la nube. Pero eso es como inventar el aujero del mate. Porque ansí como el ferrocarril, con sus vías, sus estaciones y sus galpone ha sido propicio pa’ la proliferación de los viejos linyera, la web ha facilitao la aparición de una tribu que ya no es nueva: los cyberlinyeras.
Y hablando de linyera, aquí le dejo pa’ que escuche un clásico: Antonio Tormo cantando su gran ésito “La Canción del Linyera”
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