Si usté me conoce un poquito sabe que soy un paisano sin estudio, pero bien educao. Si mi dijunta mama yegaba a leer el título de este post, me julminaba con la mirada. Pero los usuario de Gmail nos hemos encontrao ayer con una sorpresa: nos ha aparecido una nueva carpeta yamada Buzz en el correo eletrónico. No sé pa’ usté, pero para mí ha sido desagradable. Nadie me ha preguntao si la quería. Buzz es un servicio de Google (otro más y van…) pa’ competir con Facebook. Y los dueños de Google pretenden capitalizar sus casi 200 miyone de usuario de Gmail, lástima que de prepo. Sin que nadies me haya preguntao, me encuentro con que estoy “siguiendo” a siete personas. Una de las cuales ni conozco.

Las redes sociale no son un invento nuevo. Ya en 1997 esistía un servicio yamao MiGente que permitía hacer maomeno lo mesmo que hoy el Facebook: mostrar un perfil público, compartir mensajes como si uno los pegara en una paré pa’ que los lean todos, hacer contatos. Y no era el único, pero sí el único que hei conocido en casteyano. En ese entonce nadie usaba la espresión “red social“, pero visto a la distancia ya eran eso. Quizá las uvas estaban muy verdes pa’ MiGente; piense nomás que en esos año recién aparecía el Hotmail, primer servicio de webmail gratuito, y por lo tanto era poca la gente que disponía de una casiya de correo eletrónico pa’ su uso personal y recreativo. Que es justo lo mínimo que se necita pa’ ingresar a una red social.

Hoy la red social más famosa es Facebook, que se ha iniciado en 2004 como una red esclusiva pa’ estudeantes universitarios norteamericano. Por esos estraños mecanismo del márketin ha yegao un momento en el que pertenecer a Facebook era un ojeto de deseo pa’ muy mucha gente. Alguien que me esplique, por favor: ¿por qué las multitude ansían entrar a sitios reservao pa’ pocos, sabiendo que si tienen ésito el sitio deja de ser esclusivo? Paradoja: en el ésito está el fracaso. Se ve el mesmo fenómeno en las puertas de los boliches bailable, donde chinitas y chango se esponen a que un gordo alimentao a Vitosán decida quién entra y quien no. Se ve el mesmo fenómeno en Mar de las Pampas, ayer una aldea y hoy un hormiguero. Misterio de la psiqui sumana.

La cuestión es que ante la presión del público Facebook ha ido acetando más y más gente, hasta que cualquiera ha podido entrar y hoy se habla de 400 miyone de usuario. Pero como las cancha de paddle, como las parriyas de poyo, como tantos otros negocio, cuando uno tiene ésito mil lo copian. Y la cancha no da pa’ tantos jugadore.

Ansí tenemo Hi5, Tuenti, My Space, sólo por nombrar las redes con muchos usuarios argentino. Cada una intenta diferenciarse siquiera un poquito de las otra, sin ésito: Hi5 es más personalizable pero unicamente un porcentaje chiquitito de usuario personaliza su página. Tuenti ha nacido con soporte en casteyano (las traducione del inglé al casteyano de Facebook parece que las hace un chino) pero salvo eso, nada la diferencia de Facebook. My Space se supone que estaba dirigida a los aficionado y profesionale de la música, pero en cualquier red social se puede poner música en las páginas personale. Eso, por nombrarle a las que tiene gran difusión. Muchas han tenido una vida más corta que una mariposa. Hasta El Gran Hermano Google ha intentao competir en este mercao de las redes sociel con Orkut, hoy práticamente desaparecido.

Y sí, el efeto alpargata de Facebook los opaca a todos. Como casi todo el mundo tiene cuenta en Facebook, el que se quiere agregar a una red social va a la que tiene más usuario. Y así en un círculo vicioso interminable. O círculo virtuoso, si uno es el dueño de Facebook.

Ahora Google vuelve a las andadas. Con la sangre en el ojo del fracaso de Orkut, inventa otra red social yamada Buzz. Y se la mete de prepo a todos los usuario de Gmail. Yo, como miyone de persona, hei querido leer mi correo y me hei encontrao que ante de poder hacerlo me veo obligao a pasar por una página de propaganda. Que me avisa que sin haberlo solicitao, ya pertenezco a esa red. Y que si me descuido y hago click en el botoncito equivocao, empiezo a compartir mis fotos familiare del Picassa con gente que ni conozco, por ejemplo. No, mi amigo, ansí no. Si usté tiene frío y me pide prestada la camiseta, capaz que se la regalo. Pero no trate de sacármela a la juerza porque me obliga a manotear el facón.

Google ya tiene el monopolio de las búsquedas por interné. Tiene el segundo servicio de webmail más numeroso del mundo. El primer servicio de blogging en número de usuario. Esétera. Yo no le voy a andar regalando mi vida privada. Haciendo mías las palabras del jurisconsulto, filósofo y librepensador argentino Aníbal Fernández, que se metan el Buzz en el culo.

Pa’ desativar el Buzz inore la propaganda, no toque nada, dentre diretamente a su correo eletrónico y fijesé en la penúltima línea de esa página, esa que dice:
Vista de Gmail: estándar | desactivar chat | desactivar buzz | Versión anterior | HTML básico Más información
y por supuesto, haga click ande corresponde.

Claro, usté dirá: “Tiemblan los acionistas de Google, porque Don Dionisio no quiere que usar el Buzz”. Sí, un poco de razón tiene. Pero de a uno come la gayina, y igual se yena.

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